Tipos de Exoesqueletos
Los exoesqueletos personales se están convirtiendo en una tecnología cada vez más visible y accesible.
Aunque suene futurista, su uso se ha extendido desde la rehabilitación hasta la mejora del rendimiento físico en tareas cotidianas. Ahora bien, no todos los exoesqueletos son iguales.
Existen diferentes tipos según su funcionamiento, su nivel de asistencia y el uso para el que están diseñados.
¿Qué es un exoesqueleto?
Un exoesqueleto es una estructura externa que se coloca sobre el cuerpo para dar soporte, asistencia o reforzar los movimientos. Su diseño busca imitar o complementar el sistema musculoesquelético, ayudando a caminar, levantar peso, mantenerse de pie o realizar tareas con menor esfuerzo.
Algunos funcionan de manera pasiva (sin motor), mientras que otros son activos y utilizan motores, sensores o sistemas hidráulicos para amplificar los movimientos. La elección depende en gran parte del objetivo del usuario.
Clasificación general: exoesqueletos activos y pasivos
Una forma común de clasificar los tipos de exoesqueletos es en función de si proporcionan o no energía asistida.
1. Exoesqueletos pasivos
- No cuentan con motores ni fuentes de energía.
- Funcionan mediante muelles, poleas o estructuras rígidas.
- Su objetivo principal es redistribuir la carga y reducir el esfuerzo.
- Son más ligeros, silenciosos y requieren menos mantenimiento.
- Ideales para prevenir fatiga o lesiones, especialmente en tareas repetitivas o de larga duración.
Ejemplos de uso: personas mayores, cuidadores, trabajadores que están mucho tiempo de pie o hacen esfuerzo físico leve.
2. Exoesqueletos activos
- Incorporan motores eléctricos, hidráulicos o neumáticos.
- Pueden detectar la intención de movimiento del usuario y amplificarla.
- Suelen tener sensores, baterías y sistemas de control.
- Requieren mayor mantenimiento y son más pesados que los pasivos.
- Ofrecen asistencia real en el movimiento.
Ejemplos de uso: rehabilitación neuromuscular, movilidad asistida en personas con discapacidad, apoyo en trabajos físicos intensos.
Tipos de exoesqueletos según su función
1. Exoesqueletos para caminar
Diseñados para facilitar o recuperar la capacidad de caminar. Pueden ser activos o pasivos. Los modelos activos están dirigidos a personas con movilidad reducida o en proceso de rehabilitación. Los pasivos pueden servir de apoyo en personas mayores o con fatiga crónica.
2. Exoesqueletos para tareas físicas (industria y hogar)
Pensados para reducir el esfuerzo físico en tareas repetitivas. Son habituales en entornos laborales, pero también pueden usarse en casa. Por ejemplo, un exoesqueleto lumbar ayuda a levantar objetos sin sobrecargar la espalda.
3. Exoesqueletos de cuerpo completo o parcial
- Cuerpo completo: cubren desde piernas hasta espalda y brazos. Ideales para rehabilitación o asistencia motriz avanzada.
- Parciales: se centran en una zona (lumbar, brazos, rodillas). Más comunes para uso doméstico o profesional.
Según el usuario: ¿para quién está pensado cada tipo?
Personas mayores
Suelen beneficiarse de exoesqueletos ligeros y fáciles de usar, que ayuden a caminar, levantarse o mantenerse estables sin perder autonomía. Muchos prefieren los modelos pasivos o semiactivos, por ser más cómodos y seguros.
Personas con movilidad reducida o discapacidad
Aquí entran exoesqueletos más avanzados, normalmente activos, que permiten recuperar parte del movimiento, mantenerse de pie o incluso caminar. Suelen utilizarse en terapias de rehabilitación o como apoyo en el día a día.
Cuidadores y personas que realizan esfuerzo físico
Hay exoesqueletos diseñados para reducir la carga física que supone mover a otra persona o levantar peso. Son útiles en entornos domésticos, hospitales o residencias.
Personas activas que quieren prevenir lesiones
Algunas personas usan exoesqueletos como apoyo preventivo. Por ejemplo, si hacen tareas exigentes (jardinería, bricolaje, cuidado de niños o animales), un exoesqueleto lumbar o de brazos puede reducir la fatiga y el riesgo de lesiones.
¿Cómo elegir el tipo de exoesqueleto adecuado?
Dependerá de varios factores:
Nivel de asistencia que necesitas: Si quieres un pequeño refuerzo o necesitas ayuda real para moverte.
Zona del cuerpo: Hay modelos específicos para espalda, piernas, brazos, rodillas o cuerpo completo.
Frecuencia de uso: No es lo mismo usarlo una hora al día que durante toda la jornada.
Comodidad y peso: Los pasivos suelen ser más ligeros, pero menos asistivos.
Presupuesto: Los exoesqueletos activos suelen tener un precio más alto que los pasivos.
Conocer los diferentes tipos de exoesqueletos te permite tomar una decisión más informada antes de adquirir uno. No todos los dispositivos son iguales, ni todas las personas tienen las mismas necesidades. Desde mejorar tu movilidad hasta aliviar la carga física de tu trabajo diario, hay un exoesqueleto adecuado para cada situación.
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Aviso importante
Esta página tiene una finalidad meramente informativa. El contenido no sustituye el consejo profesional. Antes de utilizar cualquier tipo de exoesqueleto, especialmente en situaciones de movilidad reducida, lesión o condición médica, se recomienda consultar con un profesional de la salud. La web no se hace responsable del uso de los dispositivos ni de posibles daños derivados de su uso.





